miércoles, agosto 16, 2006

¿Qué somos?

Vale la pena el preguntarnos qué somos, mas sobre todo, preguntárnoslo desde diversos niveles en la configuración material de nuestro ser; ya en niveles menos materiales cabrá hacer la pregunta ¿quiénes somos?, respuesta que podéis encontrar desarrollada en "El ego: medio de su propia supervivencia" y en otras entradas de este blog (tales como "Mutabilidad esencial y ser humano" o "Bioética utilitarista", incluyéndose en ésta aspectos sobre qué somos biológicamente).
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¿Qué somos físicamente?
Desde el punto de vista estrictamente físico somos materia; ¿qué es entonces materia?, según la física clásica materia es aquello de lo que están formados los cuerpos que ocupan un lugar en el espacio (dimensiones espaciales, 1ª, 2ª y 3ª) y poseen masa. Según interpretaciones de la ecuación de Einstein [E = m · c2], que relaciona energía con masa, materia es energía superconcentrada. Tomaré como referencia este último punto.
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¿Qué es energía superconcentrada? Energía superconcentrada significa que energía en reposo se encuentra ubicada en un mismo punto muy concentrado, de tal manera que puede manifestarse como un paquete energético mensurable (quantum, en español cuanto), o como una partícula con masa definida. Predicciones matemáticas sugieren que esta energía se mantendría "retenida" en puntos estables gracias a hipotéticas partículas llamadas bosones de Higgs (que conformarían el Campo de Higgs), las que según teorías dimensionales no serían otra cosa que vacío vibratorio capaz de formar membranas retensoras, rodeando los susodichos puntos de energía y transformándolos en masas definidas.
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Teniendo ya partículas con masa por un lado, (hablaremos de fermiones como los quarks o los leptones, éstos electrones, muones, tauones y neutrinos; o de bosones como los bosones W y Z), y paquetes de energía (cuantos) por el otro (bosones como los fotones o los gluones), pueden éstos organizarse. Formando hadrones (grupos de quarks) de quarks up y quarks down, por medio de gluones, portadores de la interacción nuclear fuerte, podemos obtener protones y neutrones (bariones), que se mantendrán juntos gracias a los gluones y a los bosones W y Z, portadores de la interacción nuclear débil. Además, mediante fotones (cuantos de luz), portadores de la interacción electromagnética, podemos establecer atracción entre protones (+) y leptones de carga equivalente opuesta (-), vale decir electrones y formar de esta manera al sistema átomo, que, al igual que el antiátomo, es la partícula base de la materia bariónica (materia ordinaria y antimateria).
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En síntesis, ¿qué somos físicamente? Somos materia bariónica ordinaria, una manifestación física de energía superconcentrada retenida por membranas de vacío vibratorio, altamente organizada en fermiones y bosones portadores de fuerzas de interacción que en su conjunto forman sistemas atómicos de núcleo positivo, los cuales seguirán organizándose ahora químicamente.
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¿Qué somos químicamente?
Pues bien, químicamente no somos más que desechos estelares formados a partir de la conversión de núcleos atómicos simples en pesados y disgregación de los últimos en otros livianos por medio de fusión y fisión nuclear, realizadas hace miles de millones de años en núcleos de estrellas ya extintas.
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De esta manera somos en gran parte oxígeno, carbono, hidrógeno y nitrógeno, algo de calcio, fósoforo, potasio, azufre, sodio, cloro, magnesio, yodo y hierro, más trazas insignificantes de oligoelementos como aluminio, boro, cromo, cobalto, cobre, estaño, fluor, manganeso, molibdeno, selenio, silicio, vanadio y zinc (fuente: http://www.iqb.es/cbasicas/fisio/cap03/elemento.htm), que han formado estructuras moleculares simples y complejas (cabe mencionar agua, gases diatómicos, gases orgánicos, ácidos simples, lípidos, proteínas, glúcidos, lipoproteínas, glucoproteínas, ácidos nucleicos, trazas de compuestos metálicos y minerales) los que se han ido organizando y cohesionando unos con otros en complejas relaciones durante millones de años. La gran gracia de esta química es que el resultado final es la vida.
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¿Qué somos biológicamente?
La circunstancia vida, la biosfera, se forma gracias a que biomoléculas se tornan en linajes biontes que sobreviven, se automantienen, autorregulan y autorrenuevan conforme se reproducen y adaptan a diferentes condiciones, generando interrelaciones que evitan temporalmente su caída en entropía (lo cual implica gasto energético). Es así como los seres vivos evolucionarán y se diversificarán.
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Si bien nuestra unidad básica como organismos vivos es la célula, somos diferentes celularmente de otros organismos, tanto por estructuras propias, como por funciones bioquímicas particulares. Aún así compartimos características bioquímicas, celulares, histológicas y fisiológicas generales con millones de organismos alrededor de la Tierra (pues compartimos ancestros comunes). Tomando en cuenta la filogenética de nuestra especie, y la clasificación taxonómica que le corresponde, podemos situarnos dentro de la biosfera como un conjunto perteneciente al dominio Eukaryota, por lo que provenimos de una célula con núcleo diferenciado o separado por una doble membrana del citoplasma celular; del reino Animalia o Metazoa, siendo organismos pluricelulares heterótrofos capaces de desplazarnos por nosotros mismos, del subreino Eumetazoa, con diferenciación de tejidos y órganos, bilaterios (de simetría bilateral), celomados, animales triblásticos (nuestros embriones presentan tres blastos o tejidos fundamentales, endoblasto, mesoblasto y ectoblasto) que poseemos celoma, o membrana que separa nuestros órganos internos de las capas musculares superiores; del superfilo Deuterostomia (con tubo digestivo que presenta estomodeo, boca, y proctodeo, ano), del filo Chordata.
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Ser cordados (presentamos una cuerda dorsal o notocordio durante nuestra etapa embrionaria, que será la base en donde se asentará el tubo neural, origen del sistema nervioso central) nos da la ventaja de ser de mayor tamaño y manejarnos mejor en nuestro hábitat, pues nuestras extremidades están alejadas de nuestro centro de mandos, el encéfalo o cabeza; además poseemos un escudo óseo que protege este encéfalo (somos Craniata), y una serie de placas óseas (vertebras) que a su vez protegen nuestra médula, es decir, somos organismos del subfilo Vertebrata. Por lo demás poseemos, gracias a nuestros ancestros peces, mandíbulas articuladas (somos del infrafilo Gnathostomata), por nuestros ancestros anfibios cuatro extremidades (superclase Tetrapoda); y por los reptiles somos amniotas (nuestros embriones presentan amnios protectores). Finalmente llegamos a que somos vertebrados homeotermos cubiertos de pelo, con la característica de que poseemos glándulas mamarias. Luego somos de la clase Mammalia, mamíferos.
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Como mamíferos placentarios pertenecemos a la subclase Theria, de desarrollo completo en el útero de nuestra madre (infraclase Eutheria), del superorden Euarchonta y del orden Primata. Le sigue el suborden Haplorrhini (de ancestros simios de "nariz simple"), infraorden Catarrhini (vale decir, simios de "nariz hacia abajo"), superfamilia Hominoidea, y de la familia de los homínidos (Hominidae), caracterizados por un desplazamiento bipedal. Es así como llegamos al género Homo, con un genoma que es herencia de millones de años de constante adaptación y cambio -el genoma de la especie Homo sapiens-, que se caracteriza por expresarse en una fisiología cerebral muy desarrollada que permite la abstracción, el lenguaje, las matemáticas, la conciencia social, cultural y política, la autoconciencia, la creatividad, la imaginación, emocionabilidad y sentimientos, espiritualidad, ciencia, arte y técnica.
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Entonces, ¿qué somos?
Somos materia bariónica ordinaria, organizada en complejas redes moleculares que antaño se organizaron, mantuvieron y cambiaron, dando paso a una larga cadena evolutiva de la cual somos meros herederos. Luego, somos tan sólo el resultado (todavía no definitivo) de la interacción de nuestros componentes con las leyes que dan forma y rigen la realidad natural; somos los más recientes hijos del azar cuántico, noble gestor del destino cósmico.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

me pregunto si habras escuchado sobre el proyecto de impacto a un cometa para el posterior analisis quimico de su estructura nuclear y lectura de posibles aminoacidos*[...]que se llevara a cabo en dos fases: la primera de aterrizaje/anclaje y posteriormente penetracion de su estructura mediante un verdadero taladro
*si éstos estuvieran dentro de los que conocemos los terrestres seria posible en un alto porcentaje encontrar vida o organismos con algun proceso sistemico en otros planetas...has pensado en eso, y las repercuciones que traeria consigo?, piensas publicar algo relacionado con el tema?

adios

Filo dijo...

Francamente no forma parte de mis proyectos publicar una entrada relacionada a la vida en otros lugares o teorías sobre su origen, sin embargo es un tema que toca una de mis áreas de pensamiento y que por supuesto motiva disquisiciones.