miércoles, marzo 01, 2006

El ego: medio de su propia supervivencia.

Dadas ya por concluidas mis reflexiones ontológicas, referidas a las realidades esenciales, quisiera continuar la línea de razonamientos antropológicos que di por iniciada en "Mutabilidad esencial y ser humano" ya no desde una exposición puramente ontológica y de trascendencia esencial, sino desde una perspectiva más materialista y de extinción del “uno mismo”, dejando de lado al ser esencial y concentrándonos en el ser circunstancial llamado ser humano.
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El ego
Dijimos en "Mutabilidad esencial y ser humano" que la mente "está determinada por las condiciones nacidas de las realidades tangibles" y que "posee las propiedades de un ser circunstancial", a lo que agregaremos que es un proceso complejo y hermético formado por varios estratos, que se da en un sustrato vivo adecuado a contextos físico-químicos específicos. De entre sus componentes más antiguos surgen nuevas herramientas que permiten a la mente entender tanto la realidad tangible como la esencial, y penetrar hasta lo más profundo de lo cognoscible, siendo cada una de estas herramientas productos impredecibles de la evolución material humana.
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Uno de estos últimos avances ha sido la fascinante capacidad de expresar y de compartir por medio de fonemas y palabras lo aprehendido o conocido, y la de llevar lo hablado a lo representado por símbolos, el lenguaje escrito. Luego, la evolución del lenguaje no sólo ha producido avances en el ámbito de la intercomunicación humana, además es la causa que dio origen a una de las más valiosas herramientas verbales que posee el ser humano, la razón, que nos ayuda a separar en ideas las diferentes realidades, visualizarlas en la mente de manera abstracta, y luego comprenderlas mediante procesos lógicos relacionales. El hecho de poder escribir los razonamientos y de trabajar sobre las ideas de otros nos ha otorgado ventajas inimaginables que han conllevado finalmente a conquistar nuestro mundo –al punto de llegar a volverlo inestable– al entenderlo en su mayoría y modificarlo en sus propias leyes.
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Mas la razón no fue la única resulta del lenguaje: la conciencia verbal que nos otorgó nos condujo a la autoconciencia, y al desarrollo del ego. El ego en el mismo instante de su nacimiento tuvo una clara función en la supervivencia temprana del ser humano, ya que le permitió deliberar lo que era bueno o mejor para sí mismo y así elegir de entre las distintas posibilidades la que le conduciría a su propio éxito como individuo y a mantener vivo su linaje. Ulteriormente con el surgimiento de la técnica que permitió a grupos humanos despreocuparse de sus menesteres básicos, el ego se transformó en un ser con voluntad y se consideró dueño de sí mismo, buscando ahora no sólo tener éxito en la antes difícil tarea de estar vivo –ahora fácil–, sino que en nuevas causas que determinarían el quehacer del humano civilizado y que en su conjunto conformarían parte importante de la llamada evolución cultural; de esta manera la trascendencia, la libertad, el poder, la gloria, la justicia, la verdad, la felicidad, el amor, el placer, el progreso, etcétera, son causas que impulsan al ego.
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Sin embargo ese ego se extingue en el momento de la muerte corporal, pues, al ser parte de un ser circunstancial –es decir, de la mente– se da sólo bajo ciertos eventos que no se mantienen en el tiempo y que finalmente no son aptos para satisfacer el o los fines del principio que le dio origen, por ello es meramente funcional. Por lo demás la experiencia humana en su totalidad también es circunstancial y relativamente funcional; y si nos detenemos a pensar en las causas que motivan a los distintos egos del mundo nos daremos cuenta de que si no todas, la mayoría, son complejas interrelaciones químicas en el cerebro que nos impulsan a satisfacer una necesidad de la supervivencia (la nuestra). La trascendencia –hablo de la histórica– por ejemplo, es un afán que nos guía a hacer algo por la humanidad y así sobrevivir en el colectivo una vez nos extingamos; la libertad es nuestro impulso natural de ser nuestros propios dueños, así como el deseo de poder aquella exageración de la necesidad básica de dominar la mayor cantidad de posibilidades para no perecer; la gloria es una forma de trascendencia. El hecho de la justicia es la reacción natural al querer un trato digno y respetuoso de nuestra integridad y de la integridad de lo que estimamos necesario en la misma manera en que nosotros respetamos a otros egos, y la venganza o castigo que surge de la justicia es la medida natural para destruir una fuente de conflicto que ponga en peligro aquella integridad (que puede ser la sociedad entera, las leyes, la economía, las costumbres o un solo individuo). La verdad y su búsqueda nos permiten concentrar nuestras miradas en el entender cómo funcionan nuestros contextos y es natural que les queramos poseer debido a que con ella –con la verdad, utopía siempre parcial– existe un mayor dominio de las posibilidades que garantizan supervivencia. La felicidad, el amor y el placer, incluidos dentro del amor a la amistad y al apego, y tomando en cuenta sólo sus efectos benignos, nos garantizan estabilidad emocional y más motivos por los que seguir vivos; finalmente el progreso es el impulso de la humanidad completa para mejorar su propio presente y garantizar un mejor y mayor dominio del porvenir.
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En definitiva todas nuestras ilusiones, pasiones, sentimientos y emociones tienen una explicación química coherente con la supervivencia de nuestro linaje, y son sólo eso, química, interacciones menores materia–energía (visión materialista–mecanicista) que producen resultados deseables para la supervivencia orgánica y del "uno mismo", del patrimonio genético de la especie, y de su patrimonio histórico. Mas no somos más que eso. Luego somos funciones. En la visión materialista somos medios de nuestra propia supervivencia, y si el ego es consecuencia de lo material, y en la mutabilidad esencial lo material es medio de lo esencial, de ninguna manera podemos afirmar que seamos principios o fines.

2 comentarios:

Lineth dijo...

Deberías de seguir escribiendo en este blog.

darYrecibir dijo...

wow!